La Licenciatura en Periodismo según una periodista [Entrevista]

¿Querés estudiar la Licenciatura en Periodismo? En esta nota te compartiremos la edición de una entrevista realizada a una periodista en la que nos brindará mucha información y consejos para los futuros estudiantes. ¡Leé la nota y descubrí todo sobre esta profesión! 

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Entrevista a una Periodista 

Al momento de decidir qué estudiar, una de las cuestiones fundamentales es conocer la voz de egresados que den cuenta de su experiencia en el mundo laboral, y de su paso por la carrera. En esta nota vamos a desarrollar una entrevista realizada a la periodista Lana Montalban, donde nos contará por qué decidió estudiar la Licenciatura en Periodismo.

Además, veremos sus inicios en la carrera, cómo fue su experiencia trabajando en el exterior, dónde se puede estudiar Periodismo, y otras cuestiones que te van a ayudar a decidir si esta es la carrera ideal para vos.

Este artículo es la edición de una entrevista realizada por Analía Brodsky (Licenciada en Psicología) para el programa radial “Vocaciones en Red”. El mismo está conducido por profesionales de la orientación vocacional, y en cada emisión entrevistan a referentes de diversas profesiones. Su objetivo principal es que las personas conecten con su deseo, alineando la emoción, el pensamiento y la acción.

El programa se dirige a todos los que quieran conectar con su vocación y conocer testimonios de profesionales, como también explorar acerca de las diferentes carreras, para que los estudiantes puedan tomar las decisiones más informadas. 

¿Quién es Lana Montalban?

Lana Montalban es una premiada periodista, conductora y productora. Fue conductora del noticiero Nacional Telemundo en Estados Unidos, y de varios programas de investigación y noticieros de Argentina. Además, trabajó como corresponsal para las cadenas de NBC y CNN. 

Los inicios en el periodismo

¿Cómo eras de niña? ¿Nos podrías contar tu proceso para llegar a ser una persona de los medios?

Te voy a contar varias anécdotas muy personales. Una, por ejemplo, es de cuando recién estaba empezando. Ingresé a los medios a través del modelaje. La primera grabación a la que asistí, tenía tanto miedo que fui con mi mejor amiga y con mi novio. Imagínate la falta de profesionalismo. Si yo ahora, que tengo una agencia, veo un talento adulto de veintipico años que viene con su mejor amigo y su novio lo miro y pienso ¿qué le pasa? O sea, todo para mí era un desafío y una cosa insuperable. 

Otra anécdota, es que estaba en un boliche en Buenos Aires y a la entrada te daban un ticket porque había una rifa. Y de repente sale mi número y me gané algo y fui al escenario. Cuando volví a la mesa con mis amigos me dijeron que había estado muy bien. Nunca más recordé lo que dije de los nervios. Imaginate lo que era para mí estar en un escenario, no sé lo que dije, entré como en shock. 

Fue un proceso muy voluntario el de pasar de persona tímida a una persona extrovertida como soy ahora. A los dieciocho años me dije a mí misma “yo no quiero vivir la vida así”. Esto no está bueno, no puedo expresarme. Por ejemplo, para ir al colegio secundario tenía que pasar por un bar de esos que tienen mesas afuera. Entonces caminaba dos cuadras de más para no pasar por ese bar, porque me daba vergüenza. O sea, todo me daba vergüenza. Todo era una montaña a la que tenía que ascender sin herramientas. 

A los dieciocho años dije yo no quiero ser esta persona para el resto de mi vida. Y voluntariamente dije, voy a cambiar. No me preguntes cuál es el proceso interno. Pero bueno, ahora no me callo nada. Y a veces me arrepiento de las cosas que digo. Me funciona la lengua más rápido que el cerebro y a veces me meto en problemas, digo cosas que no debería. Me enfrento con personas con las que no quisiera enfrentarme porque largo todo. Es muy difícil para mí tener filtro.

¿Quiénes te formaron en el mundo del periodismo?

Yo estaba estudiando la Licenciatura en Periodismo en la Universidad de Nueva York, cuando me llamaron para mi primer trabajo. Así que no me había recibido cuando fui a trabajar. En realidad no me entrenó nadie. Fue un aprendizaje sobre la marcha, muy difícil, muy duro, con muchos nervios y trabajando con personas que eran veteranas en la profesión de periodismo. Yo me la pasaba todo el tiempo pidiendo consejos, pero la gente estaba muy ocupada para entrenarme, de hecho nadie me entrenó, aprendí sola.

Experiencia laboral en el exterior

¿Cuál fue el recorrido para llegar a Estados Unidos? 

Llegué a Estados Unidos a los veinticuatro años, pero primero estuve en Europa viajando durante dos años como mochilera. O sea, esta chica que yo te describí de dieciocho años pasó de la timidez a viajar de mochilera sola por Europa. Viajaba con una navaja escondida en un bolsillo, y la tuve que usar varias veces para defenderme.

Antes de todo este viaje me encontré con un tío mío que me preguntó que quería hacer en la vida. Tenía dieciocho años y le dije que yo quería viajar. Me respondió que para viajar tenía que tener plata, un trabajo y saber hacer algo. 

Entonces dije bueno, voy a aprender. Y si además para viajar hay que saber idiomas, también voy a aprender. Esta anécdota la conté cuando fui a hablarle a los estudiantes de periodismo en la Universidad de Nueva York, cuando ya era conductora del noticiero Telemundo. Les conté esto y les dije no dejen que ningún tío les diga que no pueden hacer algo. Vos elegís quién querés ser, cómo lo vas a hacer y tenés que dejar que te digan que no podés. Esto va para cualquier profesión, para aquella persona que quiere ser costurera o para aquella que quiere estudiar neurociencia. De eso se trata, es ir pensando que podés y es ir abriendo puertas.

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¿Cómo fue tu primera experiencia trabajando fuera del país?

Había llegado a Nueva York con algunos dólares, primero estuve un par de semanas en el departamento de un amigo y después me mudé sola a un departamento muy chiquito, espantoso, y lleno de cucarachas. Bueno, esa fue mi vida y tenía tres trabajos. Trabajaba en una peluquería por la mañana, en un sistema de catering a la tarde, y a la noche en un restaurante.

Trabajaba siete días a la semana y mientras tanto pedía permiso para ir a las agencias de modelos. En una oportunidad me presenté en una de las agencias más grandes del mundo. Allí me atendió la recepcionista y empezó a mirar mi book. Sin decirme nada en concreto, me preguntó cuál era mi situación migratoria, yo no tenía papeles para trabajar. Entonces terminó de revisar el book y me dijo que vaya a tal oficina para empezar con el papeleo de migración para poder trabajar en la agencia. Yo no lo podía creer. 

Así empecé a trabajar en la agencia, sumado a los otros trabajos que tenía. Lo que ganaba en dos meses, por ahí lo ganaba en una mañana haciendo un trabajo de modelaje. 

¿Llegaste a entender por qué te tomaron en la agencia?

Creo que era porque tenía un look muy exótico. O sea, en la agencia ya habían muchas chicas afroamericanas o rubias trabajando. Yo soy una mezcla rara porque tengo el pelo oscuro, con los ojos claros y una cara que no encajaba en ninguna categoría, supongo. No sé por qué me tomaron en realidad, nunca pregunté. 

Fue un cambio increíble, no es que me hice rica ni nada por el estilo, porque no era una top model ni de cerca, pero tenía suficiente cantidad de trabajo como para vivir de eso. Y además hacía modelo de manos, y me pagaban muy bien por eso. 

¿Cómo te convertís en corresponsal de un noticiero?

Me hice corresponsal de la radio Rock and Pop estando en Nueva York. Yo les enviaba material, todos los CD’s que se escuchaban en la radio eran porque los mandaba por un sistema de correo.

Una amiga me dijo que estaban buscando una conductora para Univisión, el noticiero local en Nueva York. Fui a la entrevista, hice la grabación, estuve practicando bastante tiempo para hablar en neutro. Después del casting me aceptaron pero me ofrecieron tan poca plata que no me alcanzaba para vivir. Era como si te dijera que el alquiler de un departamento son mil dólares y me querían pagar mil dólares. O sea, no me alcanzaba para vivir, para el colectivo, para irme al trabajo, para comprarme ropa, para salir. Entonces lo rechacé porque no me alcanzaba la plata.

Un año y medio después se crea la cadena Telemundo y se comunica conmigo una persona del casting que había tenido en Univisión para decirme que estaban buscando conductoras. Les mandé una grabación y así conseguí el trabajo. O sea, por conexiones, por amigos, por gente que te llama. Por eso estoy muy agradecida a todas estas personas, porque me cambiaron la vida. 

Bueno, ahí empecé mi trabajo de periodista como corresponsal. Vino el director de noticias a Nueva York a hacerme una entrevista y me contrató por fax. Después me tuve que mudar a Miami porque el noticiero se hacía desde ahí. Eso fue lo que hice durante dos años y después me volví a Nueva York. 

Siendo argentina y trabajando en Estados Unidos, ¿cómo te recibieron?

Al principio me hicieron muchas bromas pesadas. En realidad era como poner palos en la rueda para ver si me caía y despejaba el panorama. Pero yo seguí para adelante, me puse las anteojeras y seguí, no le di importancia.

O sea, pedía consejos a mis compañeros y los que querían ayudar, me ayudaban. Seguí adelante, no dejé que nada detuviera mi camino. Por ejemplo, al principio cometí varios errores y bloopers al aire, como hablarle a la cámara equivocada. Pero bueno, vas aprendiendo sobre la marcha. 

En realidad, una persona que por ahí tiene todo el entrenamiento pero que nunca la largan a los leones, por ahí no lo aprende porque piensa que necesita más experiencia. Yo empecé en la posición más importante que existe para un periodista latino en Estados Unidos, la conductora del noticiero nacional. Cuando lo pienso digo que es de locos. 

Experiencia laboral periodística en Argentina

¿Nos podrías contar cómo fue volver al país para trabajar en un programa de investigación periodística?

Yo pensé que iba a envejecer en Nueva York, estaba totalmente enamorada de la ciudad. Con decirte que cada vez que volaba a alguna parte y volvía, veía las Torres Gemelas y se me aceleraba el corazón. Era como si me fuera a encontrar con mi amante. Era una cosa impresionante el amor que tenía con esa ciudad desde el primer momento que la pisé.

Me acuerdo que cuando llegué por primera vez eran las siete de la mañana y desde el aeropuerto pasé por el puente que ves toda la ciudad. Vi toda la luz sobre los edificios y fue un sentimiento que no lo puedo explicar. Yo no veía la mugre y el ruido, cómo manejan, las bocinas, las calles rotas. No, yo no veía nada de todo eso. Para mí todo era un cuento de hadas moderno. 

Eso que al principio la pasé mal, pero no me importaba. Yo estaba enamorada de Nueva York y dije de acá no me muevo. Hasta que un día estaba durmiendo y suena el teléfono a las cuatro de la mañana, atiendo completamente dormida y una voz masculina me dice “Tengo tu billetera, ¿querés que te las lleve?”. Bueno, dije yo y corté el teléfono. Me levanto, voy al living donde había dejado mi cartera y estaban todos los contenidos desparramados y la ventana abierta. Un ladrón había entrado por la ventana mientras yo dormía y habían robado toda mi casa. 

Bueno, esa anécdota me sacó la paz mental y la sensación de seguridad que yo tenía en Nueva York. Ahí es cuando dije que no quería vivir más allí. Además mis padres estaban envejeciendo, entonces la idea de irme cada vez era más potente. 

En un momento estaba de vacaciones y me llama una productora para ofrecerme la conducción de un programa de investigación periodística en Argentina. Eso era lo que yo siempre quería hacer, no quería estar en un noticiero toda la vida. 

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¿Qué nos podés decir de tu experiencia como conductora periodística? 

Llegué al aeropuerto un domingo y el lunes a la mañana empecé a trabajar en la producción. Fue muy gracioso porque ya llevaba diez años viviendo en Estados Unidos y uno no se da cuenta de lo que transmite. Me surgieron muchas cosas. Me parecía que los argentinos eran todos muy parecidos, como que seguían un patrón de moda. También me pasó de sentir un choque cultural, yo venía de dar la mano y en Argentina se saluda con un beso. Eso me pareció muy raro al principio porque estaba adaptada a otra cosa. 

Fue muy buena la experiencia porque teníamos un equipo espectacular de periodistas, de investigadores, de productores, de camarógrafos, de editores. Fue increíble la experiencia, pero a los tres años del programa nos bajaron del aire porque nos metimos más profundamente de lo que el canal podía sostener. Yo vivía amenazada en cada programa que hacíamos. Fue muy duro, porque cuando vos estás en el aire todos saben quién sos, pero vos no sabés quiénes son tus enemigos. 

¿Por qué tuviste que dejar la conducción de ese programa?

Llegó un momento en el que las cosas estaban muy peligrosas en Argentina y tuvimos tres episodios en donde podía habernos pasado algo grave. Entonces con mi marido dijimos de irnos nuevamente a Estados Unidos. 

Tuve que volver a empezar, nadie me esperaba para darme un lugar en ningún medio ni nada. Trabajé de recepcionista en un centro comunitario, en una inmobiliaria, trabajé de peluquera, de productora, de cualquier cosa. 

¿Y cómo fue esa segunda experiencia trabajando en el exterior?

Fueron años de lucharla y sigo luchando hoy porque tampoco tengo trabajo. O sea, en la actualidad estoy haciendo entrevistas, pero por voluntad propia porque las pongo en mi blog o en mi canal de YouTube. Nadie me paga por hacer eso y en este momento no tengo trabajo y conozco muchos colegas que han perdido su trabajo en los canales.

Experiencia laboral en otros ámbitos periodísticos

Además de tu profesión como periodista, también tenés una productora y te desarrollaste en otros ámbitos. Contanos qué era lo que hacías.

Uno de los mayores proyectos que tuve fue en Hola TV durante cuatro años. Fui a un casting con las chicas que representaba en mi agencia, pero finalmente me pidieron que hiciera el trabajo. 

En esa experiencia tuve un nuevo aprendizaje porque yo nunca en mi vida había hecho nada que tuviera que ver con la realeza, con el espectáculo, con nada de todo eso. Tuve que aprender de cero, porque no conocía nada de las celebridades latinas y no sabía quiénes eran. 

¿Cómo te informabas para este nuevo trabajo?

Gracias a Dios que existe Internet y Google. Desde la producción te daban 25 o 30 temas para tratar en vivo, y dos horas del programa tenías que aprenderlos. El ritmo era una locura, aparte tenía que viajar. Un día estaba en París, otro en Punta del Este y el otro en Nueva York o en Los Ángeles haciendo entrevistas, y cuando volvía tenía que preparar otro programa. Fue muy duro pero también fue un aprendizaje maravilloso. Pero nuevamente yo estoy abierta a los desafíos. 

¿Hay alguna entrevista que hayas hecho que sea entrañable para vos?

Bueno, le hice una entrevista a Bioy Casares, que por no ejercer la autocensura la publiqué. Pero es una de las entrevistas que menos me agrada de las que he hecho. No me gustaron las preguntas que le hice. Me pareció muy difícil la situación y yo podría haberlo manejado mejor. La gente me critica por esa entrevista y con razón, me la banco. 

Una entrevista entrañable que hice y terminé llorando, fue a una pareja muy joven en los noventa. Tenían una hija de seis años y los dos se habían contagiado de HIV. Sabían que se iban a morir, que no iban a ver crecer a su hija y yo me aguanté las ganas que tenía de llorar durante toda la entrevista. Hasta que terminamos y me abracé con la chica y nos pusimos a llorar las dos. Esa es una de las historias humanas que más me conmovió y me llegó al corazón. 

Después hice entrevistas muy simpáticas. Entrevisté a Susana Gimenez para un programa de radio, a Ricardo Darín que es un divino, así tengo varias. Realmente no puedo elegir una porque es como decir “¿A cuál de tus hijos querés más?”.

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¿Tenés alguna asignatura pendiente vinculada con el periodismo?

Tengo que tener cuidado porque uno tiene que desear con mucho detalle, porque a lo largo de mi vida mis deseos se han cumplido. Entonces tengo que ser muy cuidadosa con lo que deseo. Yo sé que parece raro esto, y no es conformismo, pero no tengo ninguna asignatura pendiente. 

Tuve dos padres increíbles, el universo no me pudo haber dado mejores padres que los míos. He vivido con mucho amor, he sentido amor, he dado amor. Tengo una hija que es una maravilla. Estoy en pareja con un hombre divino, he cumplido mis metas laborales, he viajado, he conocido, he vivido mucho. 

Viví muchas cosas en la vida, no tengo nada pendiente. Hice todo lo que quería hacer y todo lo que tengo a partir de ahora es un regalo. En mi blog escribí una nota que se llama contar al revés, y básicamente voy a empezar a cumplir años al revés para tener más conciencia de lo que me queda.

Consejos para estudiantes de la Licenciatura en Periodismo

¿Qué consejo le podrías dar a un alumno que quiere estudiar la licenciatura en Periodismo?

Si nadie sabe quién sos, nunca nadie sabrá quién sos. Mirá que simple. O sea, yo creo que el mejor consejo que le podemos dar a los jóvenes que están escuchándonos, que están estudiando, que tienen una vocación o que no están seguros de lo que quieren hacer, es que hay que hacer networking, comunicarse

Si hay una reunión en la Biblioteca Nacional que van a hablar sobre el tema que le interesa, informate, andá, conocé, imprimí una tarjeta que diga quién sos, tu número de teléfono. Si no tenés una profesión, pero querés ser abogado, entonces que diga futuro abogado. Imprimir una tarjeta que diga futuro arquitecto, futuro locutor, futuro lo que sea. Que a la gente le cause gracia para que se acuerden de vos. Usá el humor. Para mí el humor ha sido siempre un factor muy importante en mi vida. Yo creo que he dejado impresiones indelebles en personas con mi humor. 

Por ejemplo, en una ocasión cuando era modelo en Nueva York, fui a un casting de una gran agencia de publicidad. Había una gran cantidad de mujeres que para mí eran cien veces más lindas, más altas, más espectaculares que yo. Yo estaba con mi book agarrado, sentada, pensando de acá me voy, no puedo competir con estas mujeres. ¿Para qué estoy? O sea, mi proceso mental era ése. Y mientras estoy en este proceso de pensamiento, dicen mi apellido y me toca a mí. 

Entro en una oficina y en el fondo había un escritorio con una señora mayor y una pareja de jóvenes. Todavía no alcancé a cerrar la puerta y la señora mayor dice: “¿Y vos sos?”. Así, con mala onda. Y yo con mi portafolio así, agarrado, como protegiéndome, repetí una frase que me salió espontáneamente en el momento de un comercial con una voz. Los jóvenes se miraron entre ellos y se empezaron a matar de risa. Y la mujer mayor se dio cuenta que era un chiste. Y se rieron los tres. Al final me eligieron por mi humor. 

Bueno, entonces el humor, no tener miedo a reírse de uno mismo, ese tipo de cosas son importantísimas. Yo les diría a los estudiantes que hablen con la gente, que se muestren tal cual son. No tengan miedo de ser ustedes mismos. Generalmente uno se juzga mucho más duramente que lo que lo juzgan los demás.

¿Cuáles son las habilidades que deberían tener los estudiantes de la licenciatura en periodismo?

Yo creo que no tengo una habilidad definida. No puedo decir si soy buenísima en algo en particular. Lo que tengo es voluntad de aprender, que creo que lo heredé de mis padres, que estudiaron y aprendieron hasta el último día de sus vida. 

Creo que soy una persona que le gusta investigar mucho, cuestionadora, curiosa, atenta al mundo, y esas son cualidades que pueden ayudar a un estudiante de la licenciatura en Periodismo. Además me gusta contar historias y encontrarle el lado B. 

Yo le tengo miedo a la tecnología, no es mi amiga, es mi enemiga. Pero me tengo que amigar porque no me queda otra. Es como una conversación de dos políticos, viste que son contrarios, pero tienen que amigarse porque tienen un proyecto en común. Entonces es muy importante contar con habilidades tecnológicas. 

¿Dónde estudiar la Licenciatura en Periodismo?

Si luego de leer esta entrevista a una Periodista te dieron ganas de estudiar la Licenciatura en Periodismo, a continuación te detallamos algunas instituciones que ofrecen esta profesión:

Instituciones Privadas

Instituciones Públicas

  • UNDAV – Universidad Nacional de Avellaneda
  • Universidad Nacional de la Plata
  • UNL – Universidad Nacional del Litoral
  • Universidad Nacional de Lomas de Zamora

Para conocer el listado completo de universidades que dictan la Licenciatura en Periodismo podés chequear este enlace

¿Se puede estudiar la Licenciatura de Periodismo a distancia?

¡Claro que sí! De hecho, la Licenciatura en Periodismo tiene un plan de estudio perfectamente adaptable a esta modalidad.

Estudiar online te permite ahorrar mucho tiempo y dinero ya que no es necesario que vayas a la institución. Si te interesa estudiar esta profesión, hay varias instituciones que la ofrecen. En este link podes consultar con las universidades que dictan la licenciatura en Periodismo. 

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Conocer nuestra vocación y las habilidades con las que contamos es fundamental, ya que serán ellas las que nos den la motivación necesaria para seguir estudiando.

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Para finalizar

Este artículo es la edición de una entrevista realizada por Analía Brodsky (Licenciada en Psicología) para el programa radial “Vocaciones en Red”. El mismo se dirige a todas las personas que quieran conectar con su vocación y conocer testimonios de profesionales. En esta emisión se entrevistó a una periodista que nos pudo contar sobre su experiencia profesional en Argentina y el exterior. Si querés conocer más en profundidad sobre la licenciatura en Periodismo, te invitamos a escuchar el programa completo en este link.

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